Vamos despacio pero no nos importa. Vamos sumando poco a poco esta hora clandestina, porque queremos abarcar más que los sueños pero sin llegar a que nos avasalle la ansiedad, los nervios y las prisas. Todo cambia poco a poco, de día en día, de minuto en minuto, incluso en segundos. Toda la dicha se contrae y se concentra en este mismo momento, en esta hora que pretende ser mágica. Descubrir los matices es crecer, y también creer.
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